miércoles, 25 de febrero de 2026

¿algún día dejaré de sentirme triste?

No suelo pensar mucho en estas cosas pero tuve un "momento de debilidad" y escribí esto para descargarme. Es una mini catarsis sobre qué se siente vivir triste.
Bueno, en realidad son mis pensamientos en una noche de pena.
Yo no soy así ni pienso en esto muy seguido pero es que a veces me gana el pesimismo y la oscuridad.




Siento que la angustia rodea con sus frías manos mi garganta y no me deja respirar.
Siento que mi cuerpo burbujea pero esa efervescencia no puede salir de mí y se queda ahí, incomodándome. Me siento débil y vulnerable, siento que estoy perdida y que no puedo soportarlo más.
Siento que mis palabras se cortan antes de haberse formado en mi boca y que mis lagrimas están aguardando por caer
Sin embargo, no lo harán. Ellas solo se acumularán en mis ojos para nunca caer porque no sé llorar, no puedo hacerlo.
A veces, cuando todo es demasiado me siento así.

Tengo un optimismo que es un poco oscuro pero soy optimista al fin, creo en que las cosas buenas pueden pasar, predico el amor, disfruto de la vida todo lo que puedo y me gusta conectar con otros seres vivos.
Aun así, siento que en el fondo un monstruo se apodera de mi.
Bueno, en realidad no es un monstruo, es mi naturaleza, parte de ella.
He estado tanto tiempo triste que no recuerdo que se siente no sentirlo, a veces creo que nunca fui del todo...feliz.
Parece que todos los días de mi vida los dediqué a simplemente sobrevivir y me olvidé de lo lindo que se siente ser feliz.

Ahora vivo mis días sin distinguir nada más que la tristeza y los sentimientos buenos que aparecen se esfuman pronto porque mi naturaleza toma su lugar. Me cuesta disfrutar del presente y de los momentos alegres porque conmigo todo se tiñe rápidamente de melancolía, no lo puedo evitar. Las cosas graciosas me hacen reír pero me di cuenta que me cuesta sonreír de verdad, ya no me sale hacerlo.
Vivo mi vida lo mejor que puedo y no la quiero perder, pero tengo miedo de que eso suceda. Tengo miedo de no haber vivido nada y tengo miedo de desperdiciar la única oportunidad que tengo en esta tierra pasándomela triste. Pero no es algo que yo elijo, es algo que simplemente sucede.

Para mi, la tristeza se siente como si tuviera una densa y oscura nube gris encima mío que me tapa el sol todo el tiempo. A veces se siente como un vacío gigante que me absorbe por completo, como un agujero negro que me hace suspirar muy pesado y me hace sentir que el aire en mis pulmones no es suficiente.
A veces se siente como un aburrimiento terrible hacia todo lo que existe, me siento apática y siento que nada tiene sentido pero lo hago igual, como me sale.
Aunque tengo que admitir que en realidad mi vida no es tan exigente, no soy nada ni nadie, solo sobrevivo. Pero aún así me cuesta. Por más que parezca poco, muchas veces es todo lo que puedo hacer. No tengo una vida muy vivida ni tan desgastante así que ella no pide mucho de mí, pero incluso así, a veces eso es mucho para dar. Por eso hago lo que puedo, lo mejor que puedo.
Y si bien trato de no echarme la culpa, una parte de mí sí se molesta conmigo por no ser más.
No sé como decir esto pero es que me siento tan cómoda sintiéndome así que me temo que ya es parte de mi identidad, en realidad lo es hace mucho tiempo.
¿Quién soy cuando no estoy triste? no lo sé.
Tampoco es que esa comodidad la haya elegido yo, es que estoy tan acostumbrada, esto es todo lo que conozco. Y cuando intento vivir otra cosa, bueno, el mundo me pasa por encima.

El mundo en el que me tocó vivir me oprime a cada paso que doy , me oprime incluso cuando me quedo quieta, así que me parece que la tristeza es una respuesta natural a una vida como ésta. No me juzgo mucho por eso, sé que hago lo mejor que puedo.
Pero aún así me reprocho ¿qué hago yo para que ese mundo cambie?
 Mucho, pero parece ser tan poco.
No parezco estar a la altura aún, no parezco ser suficiente porque todo lo que hago es muy poco ante este gigante que todo lo aplasta.
Quizás estoy tan cansada que me rendí hace tiempo y ni siquiera me di cuenta, puede ser.  Frecuentemente me culpo por no hacer más, por no tener suerte, pero parece que la suerte aún esta trabajando a mis espaldas y no es mi momento de tenerla todavía. Confío en eso, sino ¿qué me queda?.

Aunque no puedo evitar sentir dentro de mí que mi vida entera se me escapa de las manos como arena en el desierto mientras espero que algo cambie, mientras espero que la suerte me favorezca al menos un poco.

A pesar de todo sé que mi corazón aún es puro y rebelde, elijo la sensibilidad y la ternura ante un mundo que elije ser cruel y esa es mi bandera. Mi espíritu nunca se marchitará y mi corazón no se dejará vencer. Sé que el día que muera lo haré orgullosa de mí, sabiendo que fui fiel a mi amor y que nunca dejé de intentarlo.

A veces, cuando me lo permito, lágrimas calientes corren por mis mejillas, mojan mi piel y me reconfortan.
A veces mi tristeza empeora mis síntomas físicos y los ignoro todo lo que puedo para que no me duela, porque si me duele por mucho tiempo me descompenso y eso me asusta. 
A veces mi tristeza es cansancio, mucho cansancio. Esas veces su presencia se manifiesta en dolores de cabeza y confusión. Me siento aturdida, el cuerpo me pesa como si estuviera hecho de plomo y me duele cada músculo que existe.
ah, vi un 21:12! me encanta ese número.
Muchos días mi cansancio no se corresponde con las actividades que hago, me pregunto de dónde sale o si soy muy vaga pero creo que ahora lo entiendo, es tristeza.

Yo solo la dejo ser, porque no se que más hacer con ella.
Antes me angustiaba y me negaba a sentirme así, me preguntaba porque me tocaba ser tan miserable y me forzaba a tragármelo.
Hoy, cuando aparece como una ola negra y gigante dispuesta a llevarme, la dejo apoderarse de mí. Lo hago esperando que eso la disipe un poco y me deje seguir.
Seguir adelante, aunque no se dónde.

Vivo mis días con ella a mi lado pero no nubla optimismo, sé que estaré bien y que la felicidad algún día encontrará su camino hacia mí.
Pero hay algunos días en los que me traga por completo, me engulle y me cuesta ver la luz, tener esperanza. En esos momentos me pierdo un poco.

La tristeza está hace tanto tiempo conmigo que no puedo decir cuando fue que se instaló en mi vida, ni yo lo sé, solo sé que acá está.
En el fondo la quiero, sé que gracias a dejarla habitarme veo el mundo con otros ojos, con otra profundidad. Siento que me ayuda a expresarme y conectar con mi parte más artística. Sé que intenta protegerme y se lo agradezco.
Sin embargo me gustaría que no me cele tanto y deje que otras emociones también habiten dentro de mí. No me voy a ir ni la voy a volver a negar, solo le pido que me comparta un poco más. Que deje de teñir mi mundo con tonos tan lúgubres y que deje de intentar apagar mi corazón.
Ay, justo se largó a llover, que coincidencia. Me encanta lluvia y ese olor a fresco que tiene. Qué lindo es ese olor a tierra mojada y ese sonido. De chica me encantaba estar bajo la lluvia y mojarme, pero no me dejaban. Me gustaría volver a hacerlo, total ya soy grande.
Bueno, decía que no culpo a mi tristeza porque sé que me ayuda a sobrellevar lo que me duele, a valorar lo que es importante para mí y a ver lo que necesito.
Pero a veces se comporta como una madre sobreprotectora que asfixia y que no sabe que más hacer. Yo no quiero que se vaya, solo quiero que me dé lugar, lugar para mí, lugar para sentir como es la vida cuando no la veo a través de ella.

Confieso que extraño mi vitalidad aunque no recuerde cuando fue la última vez que me sentí así. Extraño sentirme viva y joven. Extraño tener un propósito y que las cosas tengan sentido, que valgan la pena.

Me pregunto si algún día dejaré de sentirme así o es algo que me acompañará para siempre. ¿Acaso algún día esta tristeza se transformará en un lejano recuerdo o me desgastará lentamente hasta que ya no pueda soportarlo más?
Mi luz no se va a extinguir jamás, de eso estoy segura. Pero sí me da miedo que con el paso del tiempo, que es tan demoledor, esa luz se haga tan pequeñita que ya no pueda sentirla más, que me aleje de su calor y su fuerza y pierda el rumbo. El rumbo hacía mí.
Me da miedo que lo malo nunca se acabe y que yo ya no pueda seguir resistiendo, que mi cuerpo ya no pueda soportarlo.

A veces fantaseo con que estoy flotando en el medio de la nada, floto como si estuviera nadando y siento como mi cuerpo se deja sostener, siento como todo ese vacío me abraza y me cobija.
Imagino que así se siente la libertad.

A veces me doy pena y a veces me siento patética. Pero se me pasa rápido porque sé que lo estoy intentando y que no me voy a rendir. No sé distinguir si soy muy fuerte o si soy demasiado obstinada pero sea lo que sea, eso me llevo hasta acá.
En el fondo sé que todo va a mejorar y agradezco que estos pensamientos solo sean pasajeros en mi mente, pero hay días, como éste, en los que es difícil tener claridad.
Se me cierran los ojos y siento que el mundo es demasiado pesado para que yo lo cargue.
Mañana estaré mejor y volveré a ser yo pero hoy será una noche larga. 



                                                            Recomendación musical:
                                                                Ab initio - Tristania

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Algunas cosas sobre mí.

 Hoy quiero contarles algunas cosas sobre mí para que puedan conocerme un poquito más :) siempre amé a ricardo